martes, 29 de octubre de 2013

TU ANCIANA

Eres el dormido fecundo de mi vientre
de mesuras largas como el olvido,
eres cristalino como el agua del poniente
Eres el corazón que nace tibio.

Soy la anciana que te duerme en la penumbra del sol,
junto al aire fresco y el beso aterciopelado de una caricia
soy la mujer de 30 victorias y 60 fracasos
que te acuestan al anochecer en la nube poderosa de los amantes.

Soy un fresco aroma de corrientes, de marañas de colores
de primaveras… que trastocan tus 20 centavos
muy cerca de las diez de la mañana.

Soy aquella que lanza cabellos blancos al ocaso
la piel arrugada que te abraza febril hacia el olvido.

Soy un lucero que amanece en tu pecho
y un regocijo despeinado de tu alcoba.

Soy aquella muchacha que prende tus labios
como ropa colgada en un cordel de arco iris.

Soy un alma celeste haciendo el amor celestino,
con el hombre de alas… y aureola de plata.

Soy la anciana del pequeño amamantado,
soy la cordillera más vieja que recorren tus manos,
y los paraísos constelados que aguardas en tu pecho.

Soy tu setiembre que atraviesa primaveras,
hasta alcanzarte tierno y sutil sobre la aurora.

Soy aquello que me haces ser, de mil maneras
que tal parece que me hicieras nacer mientras me matas.
Que tal parece que me empiezas a formar mientras me muero
que tal parece que me empiezo a morir mientras me amas.

12:42 am / 20-Set-13
Claudia Jimena Arévalo Santa María.

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